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Madrid regula por Ley las profesiones deportivas

La Comunidad Autónoma de Madrid se suma a las otras cinco Comunidades que ya contaban con regulación para las profesionales deportivas y, profesionalmente, aplaudo la medida.  Sin embargo, tras leer varios artículos acerca de la noticia parece que la Ley por sí misma va a mejorar ciertos aspectos del sector y, evidentemente no es así.

Sin duda va a ser una herramienta importantísima, como lo son las ya vigentes en otras Comunidades Autónomas o que lo podrían haber sido, en referencia a la Ley 7/2015, de 14 de mayo, que modifica la Ley 3/2008, del ejercicio de las profesiones del deporte, homónima catalana que sorprendente fue recurrida por el Gobierno de España frente al Tribunal Constitucional, según estos porque limita o vulnera la libertad del mercado. Incomprensible.

Son conocidos y, más por los profesionales que trabajamos para la industria deportiva, los numerosos estudios que avalan, en términos económicos, que la práctica deportiva habitual reducen el gasto sanitario. Cada estudio es diferente y no se puede asegurar tajantemente que por cada euro invertido se produzcan tres euros en gasto sanitario, ya que  son distintos, y lo son como consecuencia de la metodología utilizada y que en todos los casos se parte de una “instantánea” del coste puntual y elemento medido en cada estudio, lo cual,  imposibilita llegar a dos resultados idénticos de ahorro, circunstancia que no desvirtúa el hecho fundamental de que la inversión en práctica deportiva devuelve a la sociedad un considerable y mayor ahorro en gasto sanitario, pero entender que por la simple regulación de las profesiones se va a llegar a mejorar los resultados de salud como he leído en algún artículo del día de hoy,  es no conocer el sector. Los centros deportivos son los verdaderos destinatarios de la Ley, y debemos saber la verdadera razón por la cual van los clientes a los gimnasios. En un primer momento se apuntan por diversos motivos, entre ellos el hacer algo de deporte, pero lo importante es saber cómo conseguimos que duren más de tres meses.  Los clientes duran más de tres meses cuando van al gimnasio y lo hacen, no cuando les gusta lo que hacen, que también, sino cuando tienen un grupo con el que socializar, los usuarios de los gimnasios van a hacer deporte pero esencialmente es un lugar de socialización y los clientes y seguirán yendo por la rutina y por ser el punto de reunión con sus amigos o compañeros y los que ahora no son clientes, no lo son, porque la oferta de servicios no les ha llegado o calado y también porque no han llegado a integrarse socialmente dentro del centro. Casi todos hemos sido clientes en algún momento de nuestra vida y podemos pensar la razón por la cual no nos han fidelizado y en ninguno de los estudios de satisfacción de clientes que he realizado la razón por la que se darían de baja fue la falta de preparación del monitor y el que la tuviera tampoco fue la razón por la cual se apuntaron.

En la larga década que llevamos trabajando para centros e instalaciones deportivas he comprobado la existencia de intrusismo laboral, empleo oculto y competencia desleal, pero no la he constatado en los centros deportivos sino en otros espacios paralelos, muchos de ellos espacios públicos como son los Centros Ciudadanos o Cívicos lugares escapan del control de las autoridades de hacienda, seguridad social y presumiblemente lo harán de las encargadas de controlar la cualificación de los profesionales un ejemplo de falta de control es el que no se hace de si cuentan o no con una licencia urbanística de funcionamiento adecuada para el inmueble donde desarrollan las actividades.  Afirman que existe un 35% de empleo sumergido y es irreal, no existen esos datos pues las inspecciones de seguridad social no han dado nunca ese resultado y estos datos sólo serían posibles en los casos de que se contabilizara como empleo sumergido las actividades en los clubes deportivos, donde los entrenadores no suelen estar asegurados y es que ciertamente su actividad, que no es lucrativa, es más una afición y el servicio el de voluntariado más que a una actividad laboral. Y en cuanto a la competencia desleal, ya he hablado de la economía sumergida “tolerada” de centros cívicos, comunidades de vecinos…, y no menos problemática la llevada a cabo por la Administración, esencialmente Municipal que a lo largo del 2000 se lanzó a construir y gestionar macroinstalaciones a unos precios totalmente fuera del mercado que han expulsado del mercado a muchos operadores y desestabilizando hasta nuestros días el sector industrial deportivo de las instalaciones deportivas.

Sin duda, es una ley necesaria, los usuarios, y más cuando tratándose de temas de salud deben ser atendidos por profesionales cualificados y la única manera es estableciendo unos estándares de calidad y cualificación, pero si esta medida no va acompañada de otras, con controles en la economía y gestión deportiva sumergida en los centros piratas que hemos tratado y otros similares para eso se la podrían haber ahorrado.

Por último, quiero terminar mostrando mi asombro por el desconocimiento que desde ciertos foros o cargos se tiene de la industria deportiva, que espero que no sea el reflejo de lo que ocurre en otros, recordando que en la actualidad es de aplicación el III Convenio Colectivo de Instalaciones Deportivas y Gimnasios y que hace ya más de una década que se superó el de peluquerías y estética.

By | 2017-06-02T21:41:37+00:00 Noviembre 11th, 2016|Industria deportiva|0 Comments