Mucho se ha escrito y hablado en los últimos tiempos de LegalTech, o lo que es lo mismo, la unión de la tecnología y el derecho como eje director de la trasformación cultural y organizativa de los despachos de abogados.

Y realmente, quienes afirman que el futuro de los despachos de abogados pasa por la innovación técnica y tecnológica no les falta parte de razón, pero hay que tener muy claro de dónde partimos en el sector de los servicios jurídicos.

El sector jurídico es un ecosistema en el que convivimos diferentes modelos de negocio: despachos especializados en áreas concretas, los multidisciplinares o globales, las boutiques legales, filiales de Big 4 y los nuevos modelos alternativos, con el denominador común el haberse dotado de fórmulas o estructuras organizativas adecuadas al tamaño y estructura de la firma, con una legión de despachos individuales o de muy escaso tamaño y nula organización.

En un modelo tan competitivo la innovación no es una opción para los despachos de abogados y para despachos individuales o pequeños es si cabe esencial para su permanencia, pero aún se está muy lejos de hablar de innovaciones tecnológicas, Legal-Tech de innovación de los servicios, Legal Project Management o de innovación técnica. Antes de correr hay que saber caminar y por tanto, antes de nada debemos centrarnos en llevar hacia delante una profunda innovación organizativa y de modelo de negocio.

Ha día de hoy innovación tecnológica no es una amenaza para los despachos pequeños, el verdadero desafío es como sobrevivir en un entorno en el que somos aproximadamente 100.000 abogados y que solo 6.000 trabajan en estructuras organizadas, las cuales, además se llevan las operaciones o asuntos económicos más rentables, con la certeza de que en los sucesivo va seguir siendo así, quedando para los otros 94.000 abogados los servicios menores y en algunos casos de nula rentabilidad.

La primaria innovación del sector jurídico, la organizativa, ya la llevaron a cabo hace década los despachos de abogados que hoy en día son referentes en el mercado.  Sin embargo, para la gran mayoría la innovación organizativa está por llegar, lo cual, conlleva a adoptar estructuras empresariales y abandonar la tradicional perspectiva de que el único valor es ser muy conocido en los juzgados y entre los funcionarios de justicia o el ganar muchos pleitos, sin duda, el trabajo bien hecho y la profesionalidad es esencial, pero sin olvidarnos de la rentabilidad y la permanencia en el mercado y, para ello los abogados individuales y los pequeños despachos debemos de dejar de ser abogados que compartimos despacho y en el mejor de los casos un nombre, y prepararnos para enfrentarnos a la competencia y a vez dar respuesta a los cliente y a sus necesidades.

Todos los manuales de marketing abogan por ello y tenemos el ejemplo del trabajo realizado por los grandes despachos que nos han mostrado el camino; sin embargo, el casi pleno empleo existente antes del 2008 y, que durante la crisis la búsqueda de clientes y de su cobro no nos ha permitido casi percibir la amenaza de que otros han puesto en marcha modelos empresariales, marcas especializadas, modelos alternativos, comercializados sus servicios de otro modo, modelos alternativos de establecimiento de precios e incluso de prestación de los servicios, no ha dejado que nos sintiéramos amenazados pero la realidad es que se nos ha pasado una oportunidad.

Ahora toca saber afrontar la realidad, escuchar los cantos del Legal-Tech y del abogado robot pues no están tan lejos de que sean realidad, dependerá de si nos hemos organizado el que sea una amenaza o una oportunidad.

2017-09-07T16:34:45+00:00

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