Uno de los efectos de la crisis global que hemos padecido es que los clientes, ni tienen capacidad, ni están dispuestos a pagar las minutas de antes de ésta, por considerarlas excesivas.

Sin embargo, esta afirmación no es del todo precisa y lo que realmente ha cambiado es que los clientes no están dispuestos a que el servicio y su precio sea incierto, no solo en el modo de resolverse su asunto, que también en cierta medida, sino en lo referente a la transparencia.

Esto nos obliga, en un mercado tan competitivo a escuchar a los clientes y ofrecer transparencia y,  para ello lo primero es desterrar la política de facturación por horas, que incentiva la ineficiencia y establecer métodos en los que las facturas reflejen el principal activo de nuestro trabajo, que es el conocimiento y, no el tiempo, y la capacidad  de transformarlo en combinación con otros elementos para aportar valor a las necesidades jurídicas de los clientes; sin olvidarnos, de contar con precios pre-establecidos al caso concreto, como en cualquier otros sector industrial, comercial, o de servicio como derecho esencial de los clientes. En definitiva: “Transparencia”.

Pero decir esto puede resultar sencillo, pero detrás hay un gran trabajo, para poder presupuestar con antelación un servicio y que este no se base en horas sino en la certidumbre del tiempo empleado, de los recursos…, debe haber un profundo y concienzudo conocimiento, de:

  1. Conocer perfectamente el trabajo a realizar: el tiempo a invertir, las herramientas a utilizar, las posibles variaciones, riesgos, imprevistos.
  2. Conocer la realidad del cliente.
  3. Conocer e implementar herramientas de gestión de proyectos.
  4. Contar con una eficiente y eficaz asignación de recursos humanos al proyecto concreto.

De este modo podemos alinear el servicio y el valor de las soluciones a los clientes, lo que le aporta incluso antes de comenzar con el servicio certeza y confianza.

  1. Que conocemos cual es el trabajo a realizar, su metodología, herramientas a utilizar, variaciones y riesgos imprevistos.
  2. Que conocemos al cliente y su realidad.
  3. Que el servicio se ha estudiado y que se ha programado un  proyecto con las posibles etapas, variables, soluciones, y riesgos (necesario realizarlo en el despacho para conocer el coste del servicio).
  4. La asignación de los efectivos.
  5. Y, por último: el precio a invertir.

Una tendencia actual, y que hemos implementado en MENDO en nuestra “política de transparencia de precios” es la de los Acuerdos de honorarios alternativos en inglés Alternative Fee Arrangements y que no es la simplicidad del empaquetamiento de los servicios como si de horas se tratara, por muy innovador que sea el envasado del servicio si el resultado final puede traducirse en horas de trabajo, se trata de tratar los casos como proyectos, y a ellos aplicarles una combinación específica de criterios de honorarios que generan ahorro de costes, seguridad del precio y alineación de los intereses en la búsqueda del valor.

 

 

2017-09-07T16:32:43+00:00

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