Un modelo SaaS o Software as a Service, es un sistema de distribución de software en el que tanto el software como los datos tratados son centralizados y alojados en un servidor externo a la empresa y que permite a los usuarios conectarse a las aplicaciones basadas en la nube a través de Internet y usarlas. Algunos ejemplos comunes son el correo electrónico, los calendarios y las herramientas ofimáticas.

Una de las singularidades del modelo SaaS, es que se ofrece por capas: IaaS (Infraestructura como servicio: recursos del servidor a pedido), PaaS (Plataforma como un servicio), y los clientes pueden acceder al nivel de servicio que precisen en su momento. Dicho concepto se ha trasladado a numerosos servicios y, un ejemplo es IT Manager as a Service por el que una empresa puede acceder a los servicios de dirección en productos y servicios tecnológicos y qué ocurre con los servicios legales, ¿es viable la implementación de la filosofía SaaS en los servicios legales?.

Vivimos el momento en el que las personas y empresas pueden acceder por medios electrónicos a mayores informaciones y datos, útiles, contrastables y fiables, favorecidos por los avances electrónicos; sin embargo es irónico que haya profundizado a la gran mayoría de las industrias pero no así en el sector legal, teniendo en cuenta que aportan seguridad en el tratamiento reduciendo los errores humanos, reducen los costes, favorecen la eficacia, la tecnología existe y de acceso a los bufetes de abogados, lo que ocurre es que en muchos casos no existe la voluntad de implementarse, más si cabe cuando el mercado se encuentra absolutamente atomizado. El modelo SaaS en el que el bufete se encuentre exclusivamente en la nube puede no ser la solución, el servicio legal requiere cierta dosis de cercanía y entendimiento que la virtualidad no puede ofrecer, pero, la combinación de herramientas informáticas, la implementación de técnicas y gerentes de gestión de proyectos y procesos y el empleo por competencias de los trabajadores más adecuados provoca que el cliente puede acceder gama de servicios mayor, individualizar su alcance, nivel y tiempo de contratación o servicio y a un precio que el cliente aprecie el valor de lo realizado equiparable al precio de la tarea prestada.

Los modelos Law Practice as a Service pueden ser implementados, pero, la práctica legal no ha cambiado significativamente, ni se espera que lo haga en un futuro próximo, lo que ha cambiado es el modo en el que se entregan o prestan los servicios legales, incluso, los servicios que podemos prestar como proveedores e incluso los potenciales clientes. La innovación y esencialmente el valor del servicio se encuentra en el modo en el que prestamos los servicios y en el que nos perciben los clientes o lo que es igual, el modo de entregar los servicios con estructuras nuevas, con un enfoque centrado en el cliente y, en que éste pueda apreciar valor en nuestras intervenciones, más colaborativo con los clientes y los profesionales que desarrollan los servicios, e incluso con terceros interesados y la propia sociedad y, para ello es preciso combinar los modos tradicionales que aportan eficiencia, las herramientas de gestión, incluidas las tecnológicas y la transparencia de precios. Un modelo Legal Delivery as a Service.

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